Aun recuerdo esa primera mirada, ese primer beso. Dulce como la miel. Todas esas emociones que me invadían desde la cabeza a los pies. Solo había pensamientos para ti. Solo estabas en mi corazón, en mi cuerpo y en mi mente.
Que aventuras hemos vivido, mi amor. Cogidos de la mano, intensamente. Vivir desde el corazón. Que dos preciosas criaturas hemos traído a este mundo. En cada célula de su piel estaremos siempre entrelazados. Tu y yo. Como hubiéramos querido hasta el final de nuestros días.
Pero no ha sido posible. Y por eso, ahora debo soltarte la mano. Seguiré estando a tu lado. Seguiremos unidos. Por todos los momentos que hemos vivido. Por todas las sonrisas que nos hemos sacado, por todos los besos robados y todas las veces que, en medio de la oscuridad me tomaste de la mano.
Esa calma y esa serenidad volverán. Por el momento, nos apoyaremos, escucharemos y miraremos. De otra forma, pero ahí seguiré.


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