Y hoy decido guardar esa bolita de cristal. Esa preciosa esfera que alberga la chispa del amor que nos tuvimos. De los recuerdos que tenemos juntos, de todas las vivencias, las risas y las rosas, las anécdotas y la pasión construidos.
Porque prefiero guardarla intacta en una pequeña balda donde podamos ir a mirarla cada vez que deseemos que que termine en el suelo, rota y cubierta de tierra por aguantar y sostener algo que ya no sentía. Así la conservamos, la guardamos y la cuidamos.


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