Castiga Penélope. Castiga con cada palabra, con cada silencio, con cada momento de soledad.
Enreda. Enredale, liberate. Entrégate y luego huye. No mires atrás pero vuélvete a mirarme. Apártate pero acércate, castiga pero acaricia. Siente intenso y pon un muro entre tú y él.
Labios de miel, manos de cristal, ojos de color chocolate. Castiga con tu mirada, con tu indiferencia, con tu soberbia. Castiga Penélope. Que Ítaca no espera. Que caiga, que arda, que se destroce. Porque tú ya te has roto y has vuelto a unirte. Y es en tus cicatrices donde encuentras la paz, por donde se filtra la luz y emerge vida.
Porque a pesar de la muerte, nunca has estado tan viva. Porque a pesar de vivir, nunca has sentido tan cerca la muerte.


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