Hoy quería dedicarte estás palabras a tí. A la preciosidad que se mira cada mañana ante el espejo.

Esos ojos color miel que tan dulce miran a las personas de su alrededor. Esas manos y esos brazos que dan grandes abrazos a quién lo necesita. Esas palabras que emergen de tu boca y que saben querer, charlar, reír, consolar y susurrar. 

Nunca dejes que nadie te haga dudar de la belleza que existe en tu interior. De que tú esencia, tu dulzura, tu inocencia y tu intensidad son preciosos. Son algo que te hace mejor persona, mejor mujer, mejor madre. 

Qué si. Que se que a veces has llegado a pensar que ser tan transparente, tan intensa y tan cariñosa es algo que tenías que rebajar, que frenar y que ocultar. Pero nunca, nunca podrás parar algo que brota de lo más profundo de tu ser. Porque tú eres eso. Y las personas que te quieren, lo sabrán ver y valorar.

Y joder, qué bonito es poder lanzarse a la vida sin paracaídas, sin miedo, con el pecho y el corazón abierto. Y si alguien te hace daño, ya arreglaremos los arañazos. Porque a pesar de las heridas, alguien llegará que sabrá amarte como mereces.

Porque tu mejor venganza, es seguir bailando 


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