Baila. Baila sin parar, mi cielo. Expresa en cada movimiento el fuego que te devora por dentro. Saca esas emociones, háblalo, cuéntalo con tus entrañas.
Mueve tus piernas de un lado al otro. Camina lento, despacio y con ese movimiento animal. Casi hipnótico.
Destroza tus miedos, tus anhelos. Dominalos. Dominalo. No lo dejes avanzar pero déjale entrar del todo. Tú en medio de la pisca contoneandote. Sola pero rodeada de gente.
La luz roja de la sala te sonrisa tus mejillas. Tú pelo revuelto se mueve al son de tu sonrisa.
A ver, girate nena. Ahí está. Al fondo de la sala. El deseo no cumplido de este año nuevo. Mejor. Así puedes cumplir otros.
Expresate, saca todo lo que tienes dentro y avanza. Qué no se te pudra dentro. Solo baila. Por mucho que quiera seguir escribiendo para contar tu escena solo te veo bailando. En movimiento pero en un solo punto. Desfallecida a ratos, motivada a otros. Un vestido negro ceñido y un tremendo escote decoran tu cuerpo esbelto. Ahora das un pequeño paso. Pero tu vientre protesta. Aléjate de ese punto. Solo alza tus brazos y cierra los ojos. La música es tu guía.
Chilla, grita desesperada. No te preocupes, no te observes, no te juzgues. Salta, corre, bebe y ríe. Da igual que no conozcas a nadie. Mira al frente y luego al cielo. Me da igual que esté ahí. Está dejando de importar.
¿Qué sintió? ¿Qué pensó? ¿Te recuerda? Todo eso da igual ya. Ahora solo importas tu y tu baile. Pasos en falso que puedes permitirte. Besos y caricias derrochadas que puedes desparramar por tu cuerpo. Lo bueno es que ya no te acuerdas de él para nada. No lo ves en cada beso que das, en cada cuerpo que disfrutas. En casa mirada que mantienes.
Porque ibas a acordarte. Si ya no importa. Si ya no importas. Si total, su mirada y su sonrisa están en el olvido más profundo. En el tedioso y anodino freno de la desmotivación. Del querer escribir de ti y volver a terminar escribiendo de él. Siempre lo mismo. En círculos, en oleadas. Harta. Molesta. Irritada. Jodida. No tiene sentido esto que estoy escribiendo y no sé porqué continúo. Si ya no sé qué más decir sin que mi escritura se vuelce de nuevo sobre ti. Sobre quién era yo cuando estaba contigo. Sobre el dolor y la añoranza. La esperanza de algo gris iluminaba mis días. Me planto. No escribo más.


Deja un comentario