Qué soberbia. Qué chulería. Por qué me miras así, nena. ¿Qué tienes que esconder tras tus ojos color miel?
Déjame en paz. No me persigas más con la mirada. Soy superior. O inferior. No lo sé bien. Solo estoy tratando de sublimar toda esta pulsión infantil en un texto que no parezca sacado de mis entrañas. Que parezca que lo he cocinado un poco y te lo he servido emplatado.
Porque te sientes un cuerpo en medio de un mercado de carne. Todos pasando a tu alrededor y observando la calidad de la pieza. Queriendo cazarte, poseerte, dominarte. Pero nadie preguntando, indagando, queriendo saber, escuchando…
Solo salivando a la expectativa de que bajes la mirada y sonrías tímida. El eco de las preguntas interesantes y el querer conocer tu vida, tu camino, tus pasos resuena en esta sala de chat vacía de vida.
Y mientras tanto vas girando la rueda a izquierda o derecha. Queriendo encontrar en sus facciones recuerdos de tiempos mejores.


Deja un comentario