Un vacío ensordecedor amenaza mis entrañas. No entiendo este gélido invierno ahora. No cuando ya había sonreído más que nunca.
Carne. Cuerpo, calor y sexo. Eso me venden. Eso me ofrecen. Pero no piel, cariño, escucha, comprensión. Lo malo es que tú hace tiempo que tampoco me lo ofrecías. O si. A veces. No sé bien cuando ni como. Solo sabías citarme dos o tres horas y huir de mi y de mis planes en cuanto tenias energía para ello.
No sé qué más escribir. Estás manos mias no saben manejarse con esta niebla azul rebasando por la izquierda.
Tonterías salidas del fondo de este vacío. Y deseando que estoy de escribirte. Bueno, de escribirte no. Mi miedo no me dejaría. Pero de darte un pequeño like, darte a seguir, que me vieras por un segundo.
No seguir soportando esta certeza de que, para ti, ya soy invisible. Y te visualizo riéndote con ellos, con ellas. Con alguna chica interesante que te guste. Hablándole por chat y apartándome de tus recuerdos de un manotazo.
Menos mal que fui yo la que me marché y te dejé con la palabra en la boca. Al menos guardé mi dignidad en un lugar seguro.


Deja un comentario