No me mires asi, no apartes la mirada. No te enfades anda. Ya está, ya pasó. 

Ramas de arboles caídas en mi camino. Intento esquivarlas y corro tras de ti. Parece que estoy en un sueño y te grito tú nombre para que te des la vuelta. 

Qué me tengo que ir. Qué quiero darte un último abrazo y marcharme. Llego tarde a casa pero tú no paras de correr hacia la oscuridad. Yo voy con mi linterna del móvil pero es que me queda poca batería. 

De verdad, que quiero despedirme. Pero tú no paras de ir hacia delante, cada vez más rápido, cada vez más lejos. Parece que estás enfadado y no entiendo porqué. Si yo solo quiero irme a mi senda y seguir caminando tranquila. Has sido compañero de viaje pero ya toca separarse. 

¡Qué pares un momento! – te grito. 

Tú marchas y no miras atras. Yo tengo que irme. El reloj marca la hora en la que tengo que partir. Me esperan. Tú no. Ya no. Solo quiero darte dos besos y un abrazo. Desearte lo mejor. Pero es que joder, no te acercas ni paras. 

¿Y qué quieres que haga yo? No puedo correr más tras de ti. Solo quiero despedirme. Pero tú no quieres. Solo deseas seguir andando a toda velocidad. Seguir rodando. Parece que ya lo tienes todo dicho. 

Y yo… Pues me tengo que marchar. Adiós y buen camino.


Comentarios

Deja un comentario