Desplantes

1–2 minutos

Uno, dos, diez, veinticinco… Desplantes, desinterés, ambigüedad y migajas.
En mi interior una maquina de paciencia fabrica ganas de volver a escucharte, de verte, de que me escribas. Parece que jamás se cansa de producir más y más oportunidades para que me decepciones.
Hoy cojo un puto bate y la destrozo. Mis golpes, mis lágrimas y mi rabia destruyen cada pensamiento, cada ilusión y cada posibilidad de futuro contigo. Porque tú jamás has querido pero es que ahora tampoco lo quiero yo.
Yo no soy la que ruego por fracciones de atención. Ya no. No te voy a insistir nunca más. Porque ya no deseo que te gires y me veas. Me veo yo sola.
Y es cierto que mientras escribo este texto, una furia homicida se cuela entre mis dedos. Y ya no sé si es contra ti o contra mi misma. Por haber esperado tanto, por haber creído tus palabras, tus falsas esperanzas e ilusiones.
Tranquilo. Ya no tendrás que preocuparte por mi. Ni por moverte, ni por darme mil excusas. La puerta que te dije que quedaba abierta, hoy se cierra para siempre.
Porque puedo aguantar una, dos, diez, mil. Pero cuando la venda cae de mis ojos, ya no hay vuelta atrás.
Por favor, cierra al salir y nunca, nunca me busques. 


Comentarios

Deja un comentario