Echar de menos. ¿A quién? A ti… No, a mí misma.
Esa preciosa expresión de ilusión, de seguridad, de calidez. Esa fuerza y esa mirada al frente.
Echarte de menos a ti misma. Cuando te lanzas al vacío, cuando saltas sin paracaídas, cuando no sabes ni que escribir porque las manos se te quedan congeladas en la puerta del colegio de tu hija.
Cuando se te acaban las ideas y lo único que quieres es conmover con un texto que ni tú te crees. Palabras sin sentido que escribes esperando rellenar un espacio en una red social. Sin que se te ocurra nada más que decir, sin poder articular una frase con sentido o con significado. Hacer un puto truño edulcorado.
Solo para desahogarte un poco de toda esta incertidumbre que te recorre. Pero es normal, tú misma te lanzaste a ella. ¿Qué creías? La vida es así y ahora toca seguir tú camino.
A ver si eres capaz de escribir algo mejor…


Deja un comentario