En mala hora me hablaste de tu locura.
En mala hora me confesaste de tu afición a la lectura. A mis líneas. A mis letras ardientes.
En mala hora mi cuerpo respondió a esa locura con más locura.
En mala hora mis manos fueron las guías que te imaginaron.
En mala hora… Suspiré tu nombre al tocar el cielo.


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