Una cuerda. Me cuelgo de ella. Mis manos fuertes van subiendo por ella. Arriba, luz. Abajo inundación.
Y te veo en una esquina. Asomado. Me preguntas sereno qué tal estoy. De verdad que te interesa saber de mi. De mi estado, de mi fortaleza y mis afectos.
Yo te grito que estoy bien pero que no te acerques. No des un paso más, por favor. Mi mano se abre hacia ti y te implora que permanezcas en tu puesto.
Tú das un paso lento, solo uno. Me miras con preocupación y abres tus palmas dejando al descubierto tus grandes y fuertes manos. Me haces ver que no vas a avanzar ni un paso más. No sin mi permiso.
Yo siento ese pequeño paso como algo amenazante. Y no entiendo porqué. Solo es un pasito. Mis manos resbalan y caigo unos metros. Algo que me había costado muchos esfuerzos subir, te lo has cargado con un pequeño paso.
Me vuelves a preguntar y me ofreces tu ayuda. Yo te pido que te vayas lejos. Te lo exijo, te lo imploro.
Necesito que estés escondido y no verte. Pero tu mirada es de puro cariño y afecto. Realmente me quieres. No sé la misma manera que yo desearía pero ahí están. Tus ojos deseándome lo mejor. Queriendo que yo sea feliz. Qué siga escalando hacia la luz.
Y yo parada en medio de la cuerda. Deseo dejarme caer de nuevo sobre tus brazos. Qué me abraces y me digas que todo va a estar bien. Pero tengo que seguir subiendo.
Mis dedos sangran por las quemaduras y el esfuerzo. Miro abajo una última vez y veo como la oscuridad te va devorando. Primero tus piernas, tú torso, tus brazos y finalmente esos ojazos que tanto miré y desee.
Todo queda sepultado por el negro manto de la nada. Y yo escucho un grito profundo. Es como un lamento. Un sonido gutural. Lo siento cercano. Emerge de mi garganta. Soy yo. Una lágrima se desliza por mi rostro. Ahora ya no puedo parar. Lloro a mares y te sigo escuchando pidiéndome que siga escalando.
Llegó con mucho esfuerzo a la luz. Llena de sangre, sudor y lágrimas. Y me paro en ese tejado. Hace sol y una gran ciudad se extiende frente a mí. Ahora estoy a salvo… Pero sola.


Deja un comentario