¿Qué por qué escribo? ¿Qué de donde saco la inspiración? ¿Como pienso mis textos? No lo sé. Solo rescató a mi cuerpo del fuego, pregunto lo que está sintiendo y dejo que la música recorra mis entrañas de arriba a abajo, que toda energía y esa luz se materialicen sin miedo, sin pensamiento, sin juicio. Y finalmente, mis manos, leales y trabajadoras sacan a la luz estás letras que mis sensaciones me dictan.
A decir verdad, mi razón me quiere frenar en algunos momentos. Piensa demasiado. Esto es correcto, esto no. Esto puede hacer intuir al lector quien es y qué sientes, es todo muy obvio. Pero de un manotazo aparto el juicio, el raciocinio queda fuera y dejo las emociones escribir por mi. Ahora mismo un frenesí de rabia, desesperación y tristeza, no entender y preguntarse que habrá dentro de tu cabecita. Escribo, escribo, escribo sin pausa. Solo hasta que está sensación de mi vientre salga de mi. Solo hasta parir el texto completo y quedarme con las ganas vacías. Solo por no mandarte un mensaje, solo por no darte un like, solo por comportarme como una adulta. Frenando sus pulsiones y poniendo su neocórtex al servicio de la literatura. De su literatura, de todo ese nudo que proceso día a día. No me juzgues, no te canses, no me olvides. Pero tampoco te acerques, tampoco te asomes. Solo son palabras. Puede que tú seas solo un personaje ficticio que yo utilizo para inspirarme. O puede que no y seas tan real como yo. Nunca lo sabrán. Estate tranquilo.


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