Cuánta fuerza en una sola mirada. Cuánto poder en tu caminar, en la soberbia que desprendes cuando miras a sus ojos. Cuando pasas moviéndote sin cesar, sin mirar atrás.
Solo yendo hacia adelante, a paso firme. Sabes lo que hay en tu interior, el abrumador pulso de tu pureza, la ternura y dulzura que desprenden tus ojos y tu sonrisa.
Pareciera que estoy enamorada de ti. Pareciera que te amo más que a nada en mi vida, pareciera que eres el amor de mi vida. Y todo ello es cierto.
Porque cuando me miro al espejo te veo, me sonríes, me miras y me hablas. Me acaricias con cada palabra, con cada miedo superado, cada seguridad ganada y todo ello con una preciosa sonrisa en tu rostro.
Nace de ti una belleza difícil de igualar, un sentimiento de querer que los demás estén bien, de pulir cada detalle para que todo sea perfecto. Y aquel que tenga el privilegio de verlo, afortunado es.
¡He dicho! Por ti, por mí, un brindis y que viva tu… ¿Moño?


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