Si ahora mismo me llegara la sangre a la cabeza te diría que la pared de esa habitación tiene una pintura preciosa. Me la se de memoria de tanto que la he mirado mientras te escuchaba a mis espaldas.
Si pudiera pensar con claridad ahora mismo te confesaría que no me quito tus besos de encima, que el calor que me recorre es como el de una hoguera en su momento de mayor esplendor. Cuando las llamas lamen ansiosas el cielo y se levantan grandiosas en un baile hipnótico.
Así es mi fuego ahora. La cuestión es si tú serás el agua que lo calme… O la gasolina que lo incendie


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