Palabras no dichas

1–2 minutos

Moñas. Intensa. Pastelosa. Románticos. Todo eso y mucho más me habrías llamado de haber podido decirte todo aquello que pensaba cuando miraba tus ojos, cuando te besaba o cuando te tenía entre mis brazos.
No te lo decía pero mis expresiones y gestos, mis ojos y mis caricias te lo decían por mi.
Déjame que reescriba tus recuerdos esta noche. Que vuelvas a aquella tarde de noche cerrada donde yo puse mi cuerpo sobre el tuyo. Donde mi cara quedó justo delante de la tuya. Quiero que cierres fuerte los ojos y vayas a ese momento.
Ahí y justo ahí fue cuando acaricié tú rostro, sonreí serena y cayé por miedo a ahuyentarte.
Ahora que ya volvemos a ser dos extraños deseo que imagines que en silencio eterno yo verbalizaba las palabras no dichas:


– Maitia, me quedaría toda la noche mirando esos ojazos.


Ahora que lo sabes, ya puedes imaginarlo sin miedo. 


Comentarios

Deja un comentario