Perdoname está noche. Perdona que no piense en sentimientos. Qué deje de pensar en lo que está bien o lo que está mal.
Disculpa mis pensamientos prohibidos. Tu rodilla roza la mía, el universo se vuelve pequeño. Miradas furtivas que pasan inadvertidas entre tanta inocencia y risas.
No me digas nada hoy. La fiebre de la noche me consume entre mis sábanas. Déjame sola con mis deseos reprimidos. Para no proponerte una noche sin dormir. Para no lanzarme directamente sobre el teclado y recitarte de memoria mis lamentos, mis gritos bajitos en la oscuridad. Para no imaginar unas ultimas horas de derroche y desenfreno seguidos de un adiós… O un hasta otra.
No inicies nada que no puedas terminar porque yo contigo no tengo freno. Y si lo tengo, está desgastado. Amantes ocasionales con tal de recorrerte de nuevo. Qué luego se van cuando sale el sol. Hasta siempre… O hasta la próxima. Quédate en tu silencio porque sino podemos formar un incendio donde nos quememos los dos.  


Comentarios

Deja un comentario