Pluma dolorida

1–2 minutos

Dicen que el dolor es algo que nos repele. Una alarma del cuerpo o del alma que nos avisa cuando algo no está bien. Algo a evitar. ¿A quién le gusta el dolor?
Pero acaso no es ese dolor el que ha hecho correr ríos de tinta, ha escrito grandes y bellas historias, canciones que nos mueven el alma e imágenes que nos hacen llorar.
Aferrarse a ese dolor, presionarlo, retorcerlo y hacerlo sangrar para crear. Tinta de mis heridas que me hace escribir mis mejores letras, pintar las mejores emociones con palabras que vuelan por mi habitación. Expresiones, comas, tildes, acentos y frases encadenadas que subliman mis dolores y traumas.
Una hoja en blanco que nunca se queda vacía. Inspiración, éxito, emoción, dolor, lágrimas, deseo. Gracias a las heridas, a la sangre y al sufrimiento.
Si la vida fuera paz y armonía ¿De qué iba yo a estar escribiendo sobre esa mirada que dejo de verme? ¿Por qué iba a contarte a tí, precisamente a ti, que pensar en no volver a verle me hace sentir una punzada de melancolía? Y que gusto poder regodearme en ese dolor. Como si fuera el último hilo invisible que me une a aquello que fue y que ya se fue.
Cuanto dolor y cuánta escritura. 


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