Propuesta indecente

1–2 minutos

Una propuesta. Indecente. Incidente. Algo que los dos deseamos desesperadamente. Encontrarnos de nuevo en carne y sangre, en ardor y pasión. Algo rápido, algo lento. Miradas, besos y rubor. Como el que siento ahora.
Me encantaría decirte lo que pienso. Sin filtros. Una sugerencia peligrosa. Algo que corta pero también da placer.
Una noche a tu lado. Horas donde no se duerme, solo se goza. Se toca de nuevo el cielo y luego me bajas a los infiernos. Quemame con tu fuego, con tu calor. Donde me devoras. Sin prisa pero sin pausa.
Y al salir el sol olvidarlo todo. Como si nunca hubiera pasado. Y tan amigos. Me encantaría enviarte una carta sellada con un número de habitación, un día y una hora. Recibirte y que no hubiera palabras. Solo tú y yo desatados.
Esto es peligroso. Tu eres peligroso. Yo lo soy también. Lo que siento en mi vientre y la poca sangre que me llega ya a la cabeza van a ser mi perdición.
A rachas. A temporadas. Unirnos para desatar nuestro fuego y apartarnos a la mañana siguiente. Es la única manera de sobrevivir a este torbellino.
Dime qué tú también sientes este calor localizado en un lugar que no es tu cabeza. Ni tu corazón.
Hazme saber qué también lo deseas. Qué es el único remedio que tenemos ya tu y yo. Qué no existe ninguna alternativa. Qué la palabra amistad se destroza con tanta tensión. El afecto limpio se disuelve en la inundación de nuestros deseos.
Una vez. Diremos que será la última. Antes de la siguiente. 


Comentarios

Deja un comentario