Mis caderas empiezan a moverse al son de la música. Bachata lenta con la que me muevo de un lado al otro.
Al final de la sala te veo. Tus ojos no se despegan de mi cuerpo. Recorres con ellos lo que antes recorrias con tus manos y tu cuerpo entero.
Yo sé que me miras y sigo bailando. Me revuelvo el pelo y me agarro de las caderas mientras te miro de reojo.
Mi sonrisa se retuerce cuando fijo mis ojos en los tuyos. Me lamo los labios de manera juguetona y los muerdo con picardía.
Quiero que me comas una vez más. Qué me devores con tus ganas y tu pasión. Noche sin pausa. Sin poder dormir. Otra vez. Y otra vez más.
Se que lees esto y sabes que es para ti. Aunque no quiera confesarlo. No me rindas cuentas ni me pidas explicaciones de este calor ardiente. Porque lo negaré frente al mundo. Y por supuesto frente a tí. Fingiré que son unas letras ficticias que han encontrado inspiración en la noche y en otros besos. Te lo advierto. Me haré la loca.
Solo espero provocar tus recuerdos más prohibidos con estas líneas. Que te acuerdes de esa piel y ese sudor. Esos cristales empañados. Esos gemidos al oído.
Y que tus manos me recuerden está noche. Lo siento, será mi última y pequeña venganza. 


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