Ufff su tela de araña. No sabe qué tiene pero es pegajosa. Lo atrae y aunque intente despegarse siempre hay algo que lo hace volver.
Sus labios, sus palabras siempre certeras. Sus silencios y miradas que saben exactamente cuando salir y cuando quedar ocultas.
Está en su habitación dando vueltas de manera acelerada. De un lado al otro. Sin saber porqué su mano coge de nuevo el móvil. Abre su contacto y le vuelve a escribir. De nuevo, sin motivo.
Solo para contarle cualquier tontería cotidiana. Para hacerse notar. No sabe como va a reaccionar ella y eso lo engancha aún más. Desconoce si ese día va a estar cálida o distante. Disponible o inaccesible. Eso mismo. Esa incertidumbre pesada es la que le hace sentir una chispa en sus tripas. La que le hace no poder estar tranquilo jamás y sentirse atrapado en sus redes.
En su preciosa, reluciente y dorada tela de araña. Ufff su tela de araña. No sabe qué tiene pero…


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