Una bota de vino que tengo en la mano. Bebo una vez y otra más. El líquido me cae por la barbilla y me mancha los pantalones blancos. Mis manos también están manchadas.
La bota está goteando por abajo pero yo sigo bebiendo por la boquilla. La tiro al suelo y la pateo.
Miro al frente y te veo mirándome con cara de sorpresa y… ¿Desprecio? Es eso lo que veo en tu rostro. ¿Por qué sientes eso por mi?
De repente pones una pantalla trasparente delante de ti y empiezas a hacer gestos raros con tus manos. El símbolo de unas tijeras y el gesto de cortar. Pones caras y expresiones burlonas en tu rostro. Coges la pantalla entre las manos y te sitúas a unos metros de mi. A mí derecha. Vuelves a hacer esos gestos y ruidos burlones. Son como los sonidos que se hace cuando se quiere ridiculizar a alguien. Me estás faltando al respeto.
Ahora sigues con la pantalla y te sitúas detrás de mi. Todo parece ridículo. Yo en medio de una carretera, con una bota de vino reventada en el suelo y tú burlandote de mi en círculos.
Cojo una piedra no muy grande y la lanzo contra la pantalla. Tú protestas pero no paras. Incrementas tus burlas. Y de repente aparecen tus amigos y se unen a tí. Todos burlándose y riéndose de mi.
Yo chillo que paréis. Me arrodilló y te miro con los ojos llorosos. Tú sales de detrás de la pantalla con cara sería pero preocupada. Te diriges a mí y te arrodillas también. Me tocas la cara con tus manos y me dices en bajito que lo sientes. Que tienes que seguir pero que no quieres. Y en ese momento vuelves a burlarte ahora a todo volumen para que tus amigos te escuchen y se rían. Tú te ríes cuando te giras a verles pero cuando diriges tú mirada a mí estás llorando. Ahora me vuelves a pedir perdón pero está vez no sale voz de tu boca. Solo leo tus labios.
Te doy un tortazo y me levanto. Te tiro polvo y piedras diminutas mientras tú te quedas en el suelo. Mirándome fijamente. Luego te cojes la cabeza con las manos y te pones en posición fetal. Ahora yo me dirijo a tus amigos y somos nosotros los que nos burlamos de ti.
Y mientras te señalamos y nos burlamos siento como si mi corazón se partiera. Entonces los empujo a todos y me enfado con ellos. Se van increpandome y recalcandome que Sergio tenía razón al decirles que era una intensa.
Entonces me dirijo a ti y te sujeto de los brazos. Estás llorando. Me miras y te vuelves a burlar en voz alta, te ríes con una sonrisa de dolor y macabra. Yo te digo que tus amigos ya no estás. Es en ese momento cuando me abrazas desesperado. Yo recibo tu abrazo brevemente y luego me alejo de golpe. Pero te vuelvo a abrazar. Ahora el que te alejas eres tú. Yo me burló de ti y te digo algo desagradable y tú me lo dices también. Pero nos lo decimos con dulzura. Casi como un piropo. Nos faltamos al respeto con amor. Y ahí, en medio de aquella carretera sin coches, llenos de polvo y rotos, volvemos a besarnos. Y de nuestro beso sale vino. Entonces, nos separamos de un salto y nos ponemos en pie a la vez. Tus amigos vuelven y mientras ellos se burlan de los dos, nosotros nos miramos. Solo nos miramos. Nos giramos, nos damos la espalda y volvemos a hacer el papel inicial. Yo sigo caminando y tú te vas con tus amigos.


Deja un comentario