Paula bailaba sola en su habitación.
Mientras, escribía frenética en la aplicación de notas.
Las palabras brotaban solas de sus dedos.
De repente, una notificación.
Tinder.
- Hola guapa. ¿Cómo estás?
Otra vez aquella pregunta. Como una entrevista de trabajo para elegir futuro compañero.
Suspiró y cerró la aplicación, airada.
Hacia varios días había estado pasando perfiles hasta tarde.
Nombres, fotos, fechas.
Algunos matches.
Ahora se arrepentía de aquel arrebato.
Un vacío en su interior la había impulsado. Las ganas de que la mirarán de una forma especial. Qué supieran que existía.
Creía que aquello iba a poder iluminar aquella oscuridad.
Sin embargo, se dió cuenta de que no era fuera donde tenía que buscar la inspiración.
Ni el amor.
Aquella hemorragia emocional estaba dentro de sí.
Y ahora había empezado a impregnarlo todo.
Racha creativa.
Así lo llamaban.
Ella entendió que no necesitaba un novio. Desinstalo Tinder y se sento frente al ordenador.
Para seguir escribiendo.


Deja un comentario