Ane tomaba un refresco en la cocina. Frente a ella, su madre.
- Pues… Mañana voy a arrancar con la tienda online.
Llevaba semanas diseñando. Estaba muy ilusionada.
Su madre seguía mirando el móvil.
Sin levantar la vista.
- ¿Has podido mirar la web? A ver qué te parece…
- No… Ya te dije que la iba a mirar.
Su voz sonaba distraída mientras seguía mirando el teléfono. Añadió, con un tono ligeramente airado.
- No he tenido tiempo.
Ane suspiró y negó con la cabeza.
- No hace falta que la mires si no te interesa.
Se levantó súbitamente de la silla.
- No es eso Ane. Es solo que, estás tan centrada en tu web que solo hablas de ella.
Miró a su madre y cerró los puños. Tensó la mandíbula. Era la segunda vez que le mencionaba el proyecto en el último mes.
Había hablado de él, claro. Pero, solo entre los huecos que le dejaban las continuas quejas de su madre.
No sabía hablar de otra cosa.
No molestes. Pensó Ane.
Cerró la web que estaba creando y se terminó el refresco.
- Por cierto, ¿No imaginas qué me ha pasado hoy en el trabajo?
Su madre comenzó a quejarse de nuevo.


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