Mientras duermes

2–3 minutos

Enhorabuena si has llegado hasta el texto. Si has conseguido viajar el tiempo y rebuscar entre aquellos relatos que escribí semanas atrás.

Estoy escribiendo esto tras pasar una noche a tu lado. Tras verte dormir y sentir como me abrazabas. Pero jamás lo publicaré con la fecha de hoy. Podrías leerlo con facilidad.

Temo que si lo haces, sea mi fin. Nuestro fin.

Que quieras alejarte. Por mi bien. Por el tuyo. Por el nuestro.

Esta noche, mientras soñabas, me quedé un instante observándote. Te miré. Sereno, tranquilo. Desnudo de toda ropa y defensa.

Solo pude darte un beso en la frente. No se si lo llegaste a sentir. Me pongo a imaginar incluso, en mi mundo de fantasía que tu también me has mirado atento mientras yo dormía.

Nunca lo sabré.

Lo que si puedo decirte es que las palabras salen solas de mi corazón cuando no temo perderte. Cuando siento que jamás llegarás a leer esto.

Si lo haces, no me digas nada. Déjalo todo tal y como está. Déjame vivir con esta punzada en mi vientre cada vez que te vas. Porque ella es testigo de lo mucho que te he vivido horas antes.

Las palabras que brotan de mi son sencillas. Nada del otro mundo. Pero dolorosas.

Te quiero como a nadie desde hace años.

Te deseo.

Eres lo más bonito que me ha ocurrido últimamente.

Estoy enamorada de ti.

Para poder seguir teniéndote en mi vida, he tenido que tejer una red de mentiras en mi mente. Engañando a mi cabeza, a mi corazón y a mi alma solo para poder besarte una vez más.

Lágrimas amargas se deslizan por mis mejillas mientras escribo estas líneas. No me juzgues. No te asustes. Es solo el resto de todo lo que te ame esta noche.

Es un precio a pagar por tener tus brazos amarrando mi cuerpo. Por sentirte dentro de mi alma.

Siento tanta intensidad. Por fin puedo dar rienda suelta a lo que siento por ti. Sin ataduras, sin armaduras. Solo el texto y yo. Solo las letras y mis sentimientos.

Porque creo que no lo leerás. O eso espero. Aunque en el fondo desearía que lo leyeras. Y que te hicieras un poco más el tonto sabiendo tantas verdades. Sabiendo lo mucho que te quiero, lo auténtico que es este sentimiento.

No te imaginas lo verdadero que has llegado a ser en mi vida. La inocencia con la que te recibí.

El daño que me has hecho. Aunque se que sin quererlo.

Pero aquí sigo. Pese al dolor, pese a las lágrimas. Pese a todo.

Porque unas horas a tu lado, compensan las madrugadas vacías. Porque cuando hoy te abracé por detrás y pensé en todo esto, un miedo irracional asomó por mis entrañas.

El terror a que descubras la magnitud de lo que siento por ti y te vayas, una vez más, corriendo en sentido contrario.

Espero que jamás leas esto.

Y si ya lo has hecho: olvídalo todo.

Solo ha sido un sueño.


Comentarios

Deja un comentario