Tachó un día más en el calendario. Un día menos.

Un día más con su ausencia. Un día menos de su presencia.

Y entonces, mirando aquel amasijo de números se dio cuenta. La vida no es todo o nada. La vida es a veces.

A veces él la amó. A veces ella también.

A veces, en la quietud de la noche, él se daba cuenta de quien fue ella. De la profundidad de sus palabras y sus caricias.

Como si todo hubiera estado confinado en pequeño hueco de su corazón.

A veces ella huía y se sentía como una niña en medio de un centro comercial. A veces se lanzaba contra él. Solo para no volver a sentirse sola.

A veces se quisieron y todo parecía funcionar. A veces no.

A veces él la sintió como un chica más. Alguien con quien disfrutó de planes, risas y piel.

A veces sentía que ella había sido especial.

Y ambos ahí, en el silencio de sus a veces, tras cerrar las puertas y el contacto, se dieron cuenta de que casi nada es para siempre.

Que la vida es eso.

A veces.


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