Gracias a la vida. A mis manos por escribir tantas emociones contenidas. En mi mente bullían secretos que nunca me atrevía a confesar.
Grandes te quieros que nunca fueron pronunciados. Miradas y caricias que no pude expresar. Por miedo a que te fueras.
Ahora, toda mi historia, lo que sentí y lo que viví estará recogido en unas páginas que quedarán ahí para siempre.
Y como buena escritora, ya tengo mis fotos con toque profesional.







Próximamente a la venta. Así que ya sabes, a gastar los dineritos.


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