Que cuerpo más ligero, majo. Que piernas más firmes y que boquita tan dulce.
Saborear mis labios es lo que alguno ya me está pidiendo al otro lado del teléfono. Bueno, algunos.
¡Sin ser yo nada de eso!
Uno alto y fuerte. A veces tienes garra, otras veces un poco más de tacto.
Otro con una barba que me hace cosquillas.
Y no en la cara precisamente.
¿Qué hacemos con el chico de 20? Aunque tenga 26 añitos…
No lo sé. Solo puedo mirar mi agenda y pensar que ahora mismo estoy muy tranquila escribiendo estás líneas.
No necesito un cuerpo ocupando mi cama. Al menos por hoy.
Que luego te dan conversación y te cuentan todos sus traumas.
Qué paguen a una profesional…
De la psicología.


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